Thursday, June 26, 2014

Thursday, June 19, 2014

Wednesday, June 18, 2014

La Lista : Cosas que hay en el Baño de la casa.

En esta ocasion vamos a hacer una lista de cosas que hay en un baño de la casa.


  • Inodoro (toilet o sanitario)
  • Lavamano
  • Bañera
  • Cortina de bañera
  • Ducha
  • Botiquin
  • Toallas para la cara
  • Sujetador de toallas
  • Alfombra para los pies
  • Cepillos de dientes
  • Afeitadora
  • Cepillo para el cabello
  • Esponjas de baños
  • Jabones
  • Porta Jabones
  • Paper Higienico o Sanitario
  • Rolo para Paper Sanitario
  • Puertas Corredizas (En algunos baños)
  • Radio a prueba de agua
  • Shampoo, Rinse y Acondicionador
  • Pasta Dental
  • Enjague Bucal como Listerine o Scope
  • Jabon Liquido Antibacterial
  • Gel Para el cabello
  • Gabinetes para baños
  • Escobilla para limpiar inodoro
  • Flush para destapar inodoro o bañera tapada.
  • Baking Soda
  • Hilo dental
  • Safacon de ropa sucias
  • Respiradero
  • Pileta
  • Agua Caliente y fria
  • Filtro de ducha
  • Espejo
Y hay mucho mas. 

Wednesday, June 11, 2014

El Yo Interior : ¿Sientes miedo a hablar en público?

Imagínate la situación, estás de pie, ante una audiencia de varias decenas de personas a punto de iniciar tu intervención. Empiezas a notar la explosión de adrenalina, el corazón late con fuerza, te sudan las manos y tu voz tiembla… Te sientes extremadamente expuesto, vulnerable y evaluado. Rápidamente pasas de la inseguridad al miedo.

Cada vez mas, hablar en público es una necesidad, desde participar en una reunión informal hasta plantear nuestro desacuerdo ante cualquier grupo. Y en el ámbito profesional todavía con mayor motivo necesitamos comunicarnos en público, con frecuencia debemos participar en grupos de trabajo, reuniones y realizar presentaciones o ponencias.

Según un estudio de la Universidad de California, una de cada tres personas (75%) padece de miedo a hablar en público, este miedo, en su forma más extrema, se convierte en “glosofobia” una fobia con mayor incidencia incluso que la aversión a las arañas o el pánico a volar.

Y es que en el “ranking” de miedos, hablar en público ocupa el primer lugar, incluso por encima del miedo a la muerte, que ocupa el cuarto. Estos datos llevaron Jerry Seinfeld (humorista americano) a la conclusión de que en un funeral la mayoría de los asistentes preferiría estar en el ataúd que pronunciando el discurso fúnebre.

¿Por qué nos cuesta tanto?

Nuestro cerebro esta programado para sobrevivir y, para ello uno de los mecanismos que sigue es detectar peligros. Cuando nos enfrentamos a un grupo de personas que nos observa, nuestro cerebro límbico lo interpreta como un peligro automáticamente, por eso, la reacción física no se hace esperar.

Nacemos con ese mecanismo y es natural sentir ansiedad cuando tenemos que hablar en público, forma parte de nuestro cerebro emocional. Esta ansiedad en niveles razonables puede ayudarnos a estar mejor preparados porque la adrenalina nos aporta una dosis extra de energía y nos hace estar más alerta.

El problema surge cuando este miedo se desata y llega a paralizarnos, cuando deseamos “salir corriendo” o ser invisibles porque, inevitablemente, nuestro auditorio lo detectará y nuestro mensaje pasará a un segundo plano.

¿Qué se esconde tras ese deseo de salir corriendo?

Muchas veces proviene del miedo a las críticas, a ser evaluados negativamente, al fracaso, a no ser capaces de demostrar nuestras habilidades, a posibles reacciones negativas de nuestra audiencia, a la pérdida de prestigio…

Según algunos autores (R. Santandreu) tenemos miedo porque nos sentimos inseguros cuando buscamos la valoración, el respeto y la aceptación de los demás. Pero ¿Es tan importante para nosotros la opinión de los demás?

¿Qué pasaría si una presentación no nos saliera como esperamos? ¿Ocurriría algo realmente terrible?

Lánzate

Nadie nace siendo un orador genial, del mismo modo que nadie nace sabiendo andar, si cuando empezásemos a dar nuestros primeros pasos nos desanimásemos, nadie sería capaz de conseguirlo.

Una de las claves para enfrentarnos con esta dificultad es empezar a practicar cuanto antes. Dejar de eludir este tipo de situaciones, de ocultarnos y pasar desapercibidos y mostrarnos tal como somos. Es cuestión de ejercitar el músculo de la confianza, en nosotros mismos y en nuestro auditorio.

Créetelo

¿Qué diálogo mantienes contigo mismo? Es muy diferente empezar a hablar teniendo en mente un “yo puedo” que un “me va a salir fatal”.

Si quieres fluir y transmitir autenticidad es fundamentar que creas lo que estás diciendo. Tu voz y tu cuerpo transmiten al menos tanto como el contenido de tu discurso (se dice que la comunicación no verbal ocupa el 93% del mensaje).

En relación con el público ¿qué te ayudará más, considerarlo un enemigo o como un grupo de personas interesadas en lo que tienes que explicar?

Suele ser útil plantear las intervenciones desde el punto de vista del servicio que prestamos a nuestro auditorio. Si pensamos qué vamos a aportar a los demás, cómo podemos contribuir con nuestras palabras, desviaremos nuestra atención de nosotros y aliviará nuestra tensión.

Mejorando nuestra autoconfianza es muy posible que poco a poco el miedo a hablar en público se minimice. Un trabajo de autoconocimiento personal nos permitirá comprometernos con nuestro desarrollo y tomar las riendas de nuestra vida conectando con nuestra autenticidad. Cada vez que nos enfrentamos a un nuevo reto, como hablar en público, estamos dándonos la oportunidad de mejorar.

¿Y a tu?

¿En qué te limita el miedo a hablar en público?

¿Cómo mejorará tu vida cuando consigas superarlo?

Recuerda que eres dueñ@ de tu vida, convierte tu libertad en valor.

Fuente : Gestiopolis.com

El Yo Interior : 21 consejos para evitar el estrés

Si tienes que lidiar con el estrés diario y sientes que las preocupaciones te impiden disfrutar de tu vida lee estos 21 prácticos consejos que te ayudarán a sentirte mejor, consejos que combinan sabiduría moderna y milenaria. Aquí los tienes:

1. Acepta la realidad. No te estreses, ni te desgastes queriendo que las cosas sean diferentes de lo que ya son. Ningún pensamiento puede cambiar lo que ya ha sucedido.

2. Enfócate en tus asuntos. Según Byron Katie, hay 3 tipos de asuntos. Los míos, los tuyos y los de Dios y nos dice “Ocuparme mentalmente de tus asuntos me impide estar presente en los míos. Me separo de mí misma y me pregunto por qué razón mi vida no funciona.” Cuando sientas estrés o soledad, pregúntate ¿en los asuntos de quién estás? Y vuelve a los tuyos.

3. Reinterpreta lo que vives. “Si te afliges por alguna causa externa, no es ella lo que te importuna, sino el juicio que tú haces de ella. Y borrar este juicio, de ti depende.” Marco Aurelio. Por ello busca lo bueno en todo lo que vives. Si tienes que escoger entre una interpretación negativa o una positiva, ¿por qué escoger la negativa?.

4. Suelta las expectativas. Haz lo mejor que puedes y suelta los resultados ya que no están bajo tu control. Cuando no tienes apego al resultado de las situaciones que vives o de las acciones que realizas entonces eres libre.

5. Vive el presente. “Soy yo, no los acontecimientos, los que tienen el poder de hacerme feliz o infeliz hoy. Puedo elegir cuál será. El ayer está muerto, el mañana no ha llegado aún. Tengo solo un día, hoy, y seré feliz en él” (Groucho Marx).

6. Si crees que tienes muchas cosas por hacer. Recuerda que en realidad solo puedes hacer una a la vez, así que concéntrate en la tarea que tienes delante y olvídate de la lista. Repetirte mentalmente todo lo que tienes que hacer no te ayudará a avanzar más y te hará sentir agobiado.

7. Disfruta de tu propia compañía. Porque es la única compañía con la que siempre contarás.

8. Deja de buscar la aprobación de los demás. Ya que eso te lleva a vivir en función a las expectativas ajenas, transformándote como un camaleón y aceptando cosas que no deseas, y esto no se siente bien.

9. Deja de querer controlar la vida y el futuro porque no están bajo tu control. Como bien decía John Lenon “La vida es lo que sucede mientras estamos demasiado ocupados haciendo planes”.

10. Confía en la vida y en que lo que sucede siempre es lo mejor para ti. “Todo ocurre para mí en lugar de ocurrirme a mí” Byron Katie.

11. Acepta tus emociones, piérdeles el miedo, siéntelas. Es simplemente energía que recorre tu cuerpo. Cuando sientas una emoción, obsérvala ¿donde la sientes? ¿en el estómago, en la garganta, en el pecho? ¿es fría, caliente? ¿es como un nudo, como una contracción? Cuando le prestas atención y dejas de luchar en contra de ellas verás como esa sensación corporal se disipa y te sientes mejor.

12. Haz hoy algo amable por otra persona sin que nadie lo note. Pruébalo y verás que te hace sentir bien.

13. Deja de juzgar y criticar a otros. “Si juzgas a la gente, no tienes tiempo para amarla” Madre Teresa de Calcuta. Y amarla te hará sentir mejor…

14. Perdona, hazlo por ti… “Perdonar es liberar a un prisionero y descubrir que el prisionero eras tú” Lewis B. Smedes.

15. Acepta la muerte como parte de la vida. La muerte es uno de nuestros grandes temores y vivimos con miedo, queriendo controlarla y evitarla a toda costa y esta preocupación nos impide disfrutar la vida que tenemos ahora. “Recibid la muerte con alegría, como una de las cosas que quiere la naturaleza.” Marco Aurelio.

16. Se tú mismo. No te compares con los demás. Ni para sobreestimarte porque te separa de la gente ni para subestimarte porque te harás sentir mal. Ninguna persona tiene más valor que otra.

17. Date las cosas y atenciones que esperas que las otras personas te den a ti. Así, ¡te asegurarás de recibirlas!.

18. Deja de buscar seguridad en lo externo ya que es una fuente segura de estrés. Lo externo cambia constantemente y escapa de nuestro control. Busca tu paz dentro de ti ya que no puedes controlar lo que pasa a tu alrededor pero sí como te sientes al respecto. “La verdadera felicidad es siempre independiente de las condiciones externas.” Epícteto.

19. Suelta los resentimientos. Creemos que los demás se merecen nuestro malestar y enojo pero, ¿cómo te hace sentir a ti estar molesto o resentido? ¿a quién castigas realmente con esto? ¡A ti! Como dice Larry Crane “Es como tomarse un veneno y esperar que la otra persona muera”.

20. Ama sin condiciones, aunque no seas retribuido. Porque el único amor que puedes sentir es el que está dentro de ti no el que sienten los demás... Así que deja de enfocarte en ser querido y enfócate en simplemente querer.

21. Aprecia y agradece lo que tienes ahora en lugar de fijarte en lo que “crees” que te falta. “Un hombre sabio es aquel que no se lamenta por las cosas que no tiene, sino que se regocija por las que sí” Epícteto.

Fuente :

Gestiopolis.com

ESTOY DE REGRESO!

De Vuelta al Blogueo... Después de un tiempo de no postear en blogger regreso como todo un guerrero listo para la lucha. Est...